ASOCIACION DE CENTROS SIONA Y SECOYA
Fuente: Nuestro Proceso Organizativo,
Edición CONAIE
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Los Sionas y Secoyas éramos pueblos separados con territorios propios, pero compartíamos tradiciones culturales semejantes y lenguas que permitían la comunicación entre los dos grupos. Los Sionas estábamos asentados alrededor de los ríos Eno, Napo, Aguarico, Shushufindi, Lagartococha, Zancudococha. Los Secoyas nos ubicábamos en las márgenes de los ríos, Cuyabeno y Tarapuno.
Desde la llegada de los invasores españoles, por el avance de la sociedad mestiza, hemos sufrido graves problemas. Los misioneros de los primeros tiempos (jesuitas) nos denominaron "encabellados" por la costumbre de llevar el cabello largo y trenzado. Ellos, en el intento de evangelizamos en el siglo XVII, nos redujeron a pueblos obligándonos a abandonar nuestros lugares de origen. Pero a partir de la expulsión de los jesuitas en 1776, muchos de nuestros antecesores retomaron a la práctica de la cultura tradicional: caza, pesca y agricultura itinerante, asentamientos dispersos, etc. (Casanova en Landázuri, 1985:93).
Por el contacto con los misioneros y conquistadores fuimos víctimas de epidemias para las que no teníamos defensas por ser enfermedades desconocidas para nuestros pueblos (viruela, gripe, sarampión, etc.). Esto dio lugar a una gran disminución de la población. Con la explotación del caucho a fines del siglo XIX y principios del XX, nuevamente fuimos víctimas de epidemias, lo que junto a las condiciones infrahumanas de trabajo, diezmó a nuestra población. Cuando declinó la extracción del caucho, la explotación de la esencia del palo de rosa tomó su lugar y en ella, tanto Sionas como Secoyas, fuimos utilizados como fuerza de trabajo.
En 1955 el Instituto Lingüístico de Verano (ILV) estableció contactó con nuestros pueblos e inició labores de evangelización para lo que utilizaron el método de nucleación en poblados. Nos obligaron a cambiar de vestido, prohibieron nuestros adornos, la caza, la pesca, los sembríos tradicionales, la medicina vegetal. Se nos utilizó como atractivo turístico y nosotros vimos en ello una forma de obtener dinero para nuestras necesidades.
La educación religiosa basada en esperar todo de Dios y de la misión, como que fuéramos incapaces de construir nuestro futuro nos ha perjudicado porque nos hizo dependientes. Junto con este nefasto Instituto aparecieron empresas petroleras, cuyas actividades agravaron aún más nuestra situación, pues ocuparon parte de nuestro territorio y facilitaron la entrada de colonos.
De una población de 16.000 Sionas-Secoyas en el siglo XVIII, según estimaciones de los jesuitas (INCRAE, 1982:1), en la actualidad somos apenas 500. Dada la similitud de nuestra cultura, proceso histórico y problemas, reforzados por los lazos de parentesco que une a nuestros pueblos, estamos conformando un solo grupo denominado SIONA-SECOYA. Los Sienas vivimos en comunidades ubicadas en las riberas de los ríos Aguarico, Eno, Shushufindi y Cuyabeno conformando los centros: Biaña (Campo Eno) y Puerto Bolívar. Los centros Secoyas son: San Pablo de Cantesiaya y Siecoya (Sewaya). Además de nuestra forma de vivir comunitaria, hemos adoptado otra forma de organización que nos permite defender nuestros derechos. Es así como en 1977, luego de realizar reuniones en San Pablo y Biaña (Campo Eno) creíamos conveniente conformar la Organización Indígena Siona-Secoya del Ecuador (OISE).
En el año de 1978 el Estado adjudicó a las comunas San Pablo y Campo Eno 7043 has. y en 1979 se entregaron 744 has. en el área del Cuyabeno. (En esta zona el Estado estableció la Reserva de Producción Faunística). En 1982 la Comisión Interinstitucional que analizó nuestro problema, recomendó que se amplíen nuestros territorios. A partir de estos estudios linderamos con el IERAC
un área de 40.000 has. (incluyendo las dos adjudicaciones anteriores). Esta linderación la realizamos con dos equipos topográficos en cuatro áreas: Pañayacu, aproximadamente 20.000 has.; Siecoya (Sewaya) 2.000 has. frente a Biaña (Campo Eno) 9.000 has. Desgraciadamente el Gobierno paralizó los tramites con miras a destinar estas tierras a empresas de palma africana.
Parte de los linderos de nuestro territorio han sido borrados de los mapas del IERAC con lo que las tierras de reserva quedan libres para colonizar. Esto ha dado lugar para que en la actualidad estemos enfrentando el problema de invasión de tierras de la Comuna San Pablo, en donde hasta se ha formado dos pre-cooperativas de colonos.
Estos atropellos fueron denunciados en el II Congreso de la CONFENIAE realizado en 1982, donde obtuvimos la solidaridad de todos los compañeros presentes. Ellos nos apoyaron para que se nos adjudique la zona de reserva y poder ampliar nuestro hábitat ya que de otra manera estamos en peligro de extinción por falta de espacio vital.
Igualmente, en el Tercer Congreso de la CONFENIAE (1986). en donde participamos, volvimos a insistir para que el Estado respete nuestros derechos territoriales. Además, solicitamos que se investiguen los constantes atropellos que nos infringen elementos de la Dirección Nacional del Control de Tráfico de Estupefacientes (DINACTIE), con el pretexto de buscar narcotraficantes en
nuestra zona. Igual sucede con el Batallón 54, CAME 3 de la Policía, que nos impone multas sin motivo. La CONFENIAE respaldó nuestras demandas, y a partir del Tercer Congreso viene apoyándonos para que siga fortaleciéndose nuestra organización.
En 1986 en base a las comunidades existentes se conformaron cuatro centros, los cuales fueron rebautizados con nombres en nuestra lengua (a excepción del de San Pablo). La ventaja de esta nueva forma de organización es que los estatutos del centro se aprueban en el Ministerio de Bienestar Social, lo que permite mantener una relativa independencia, lo que no sucede cuando se es comuna y se depende del Ministerio de Agricultura.
En la Asamblea realizada en agosto de 1986, se aprobaron los estatutos de la Asociación de Centros Sionas y Secoyas, cuyos objetivos son:
- Propender a una mayor coordinación de los programas que se llevan a cabo en los diferentes centros: educación, salud, infraestructura, etc.
- Impulsar programas de desarrollo económico como la ganadería, cultivos de café, etc. Todos estos programas y los fondos que se necesiten serán canalizados por la Asociación como ente jurídico.
- Dar énfasis al trabajo de concientización y promoción social de los dirigentes, a través de visitas trimestrales a cada centro, con el fin de mantener un diálogo permanente en relación a los problemas de cada uno de ellos.
- A nivel de la educación se trata de capacitar y formar maestros, que sean de nuestra nacionalidad para que hablen nuestro idioma. Al momento estamos buscando los mecanismos que permitan organizar el sistema de educación bilingüe e impulsar la construcción de aulas escolares.
Actualmente algunos compañeros proponen seguir manteniendo el nombre de la organización como: "Organización Indígena Siona-Secoya del Ecuador", en tanto que otros compañeros quieren que se denomine "Asociación de Centros Sionas y Secoyas". No importa el nombre que le pongamos, nos mantendremos siempre unidos y buscando la solución a nuestros problemas. |