NACIONALIDAD SAPARA, UNA CULTURA VIVA
ORIGEN: Cuentan nuestros abuelos que antes los Sapara fueron monos. Un día el mono coto (mono colorado), se fue a beber agua al río Conambo y se convirtió en un hombre. Otro mono hizo lo mismo y se convirtió en mujer. De la unión de estos dos seres nace el primer hombre sapara. (Tsitsanu).
CULTURA
Nuestra vida, muestro mundo, nuestra cultura está aquí en la selva, en las montañas, en los bosques primarios, en los lugares sagrados que tiene muchos significados para nosotros.
Históricamente fueron conocidos como Sapara, nombre otorgado por los cronistas europeos que hacía referencia a una especie de cesto hecho con lianas de ciertos bejucos con los cuales tejían diversos tipos de canasta que les servía para mantener frescos los alimentos y llevar materiales como flechas, veneno etc.
Sapara en lengua Sapara, la selva, auto denominación de vida tanto para el mundo material como para el espiritual. Hombres y mujeres que gracias a su capacidad estratégica de forma alianzas y a su vasto conocimiento del bosque, han logrado sobrevivir salvando las fronteras étnicas de conflicto y aún más, superando el avasallamiento de la sociedad occidental.
Dentro de este espacio dual que es la selva, los Sapara han desarrollado un sistema de creencias tradicional que divide al mundo en dos fragmentos: el material y el espiritual, cada uno con sus propias leyes y formas de vida que en ningún momento se contraponen. El primero está conformado por los seres humanos que viven de la caza, la pesca y la recolección de frutos, manteniendo el equilibrio con la naturaleza, las plantas, los animales y los elementos que la habitan. Este mundo material interacciona con la esfera espiritual gracias al poder de los shimanos, hombres y mujeres sabios y conocedores de las fuerzas y lógicas que rigen todo el universo sapara.
En la selva moran los animales sagrados que son los dueños de las demás especies: atatawnja, que es el dueño de las aves; kaje, amo de los animales terrestres; y sawerao, dueño de los ríos y sus animales.
Habitan el mundo espiritual los shimanos (sabios-Shamanes), que han concluido su paso por el mundo material, así como también los espíritus de estos poderosos animales y Piatsaw, su Dios. Moran también elementos como el aire, los ríos, la selva y las montañas. Aquí, los shimanos viven con sus familias y ocupan los espacios dependiendo del espíritu de la planta que hayan escogido como fuente de poder. Así por ejemplo, aquellos shimanos que basan su conocimiento en la toma del ayawaska, son habitantes de los ríos y su fuerza está dada en el agua. Al igual que los ríos correntosos son muy poderosos. En cambio, aquellos que escogieron como planta ritual al tabaco, viven en las montañas y su poder se circunscribe a la curación de ciertas enfermedades.
TERRITORIO.
Las cuencas de los ríos Pindoyacu y Conambo son el escenario donde transcurre la vida de los Sapara en el Ecuador, su territorio es parte de la provincia de Pastaza, en tanto que el río Tigre, zona correspondiente al Alto Tigre, departamento de Loreto, constituye el espacio geográfico que cobija a los hermanos sapara del Perú.
En el ecuador, su territorio limita al norte con los Kichwa de Curaray, al sur con la Nacionalidad Shiwar, al este con la comunidad peruana 12 de octubre y al oeste con los kichwas de morete cocha.
Actualmente su población en Ecuador asciende a 1071 habitantes distribuidos en 350 mil hectáreas legalizadas el 9 de abril del 2003 de la inda, en las cuales se han establecido las familias organizadas en comunidades.
SOCIEDAD SAPARA.
El proceso de kichwalización vivido por el pueblo, como una forma creativa de resistencia y una estrategia de sobre vivencia frente a los diferentes momentos históricos que los acercaron a la desaparición, permitieron que la población Sapara trascienda en el tiempo y perviva hoy como nacionalidad. El instituir, desde la época colonial. Al kichwa como lengua franca sobre otros idiomas nativos, así como el establecimiento de alianzas matrimoniales con diferentes grupos étnicos, influyó en la formación de la nacionalidad kichwa como una población multiétnica, de la cual los Sapara tomaron ciertos elementos de sus practicas culturales que los articularon a sus propias formas de organización construyendo espacios nuevos sustentados en el sincretismo cultural. Este hecho se refleja, por ejemplo, en su estructura organizativa.
LA RE-INVENCIÓN DE LA CULTURA EN LA TRADICIÓN ORAL.
El compartir, el hacer y el decir de la nacionalidad Sapara se manifiesta en la esfera de lo cultural. Es aquí donde los símbolos más ancestrales que distinguen el ser de este pueblo se muestran y juntan al presente, caracterizados por símbolos que han logrado mantenerse más allá del tiempo y constituyen espacios para la recuperación de una identidad que por varias décadas permaneció soslayada.
A través de la memoria oral de este pueblo, se puede reconfigurar su riqueza cultural, en donde los mitos, ritos, juegos, cantos y saber tradicional se constituyen en los mecanismos de transferencia para las nuevas generaciones, de todos los conocimientos, principios y valores que rigen lo social. Ahí radica su importancia.
LOS RALATOS ORALES COMO FUENTE DEL SABER ANCESTRAL.
La tradición oral es una de las fuentes más importantes que ha hecho posible que los pueblos indígenas, pese al tiempo y los complejos escenarios, conserven viva su memoria histórica; su paso por la tierra y su relación con el mundo circundante.
La riqueza cultural Sapara abarca un cúmulo de conocimientos y saber ancestral que se conserva gracias a los relatos orales que, transmitidos de generación en generación, exponen hechos y personajes que hablan de los modos de vida, creencias y normas sociales reflejadas en su cosmovisión. La organización social, los conocimientos medicinales, los valores, el arte, la música, mantienen autenticas todas las practicas sociales que ponen el sello de identidad Sapara y cuya magnífica forma de comunicación es la palabra.
La tradición oral Sapara es muy amplia, no obstante, como toda su cultura, se encuentra amenazada debido a que reposo solo en el corazón de los pocos ancianos y ancianas del pueblo, quienes al ser los únicos depositarios de este conocimiento tienen la compleja tarea de transmitirlo a las nuevas aeraciones.
Relatos como el de Tsitsanu, el Hombre Lombriz, o Iluku, dan cuenta del rol de la gente Sapara en su contexto social y en su relación con el bosque. En la mayor parte de estos relatos, los animales juegan un papel fundamental asumiendo actitudes humanas y habilidades sobre naturales que los relacionan con el mundo supranatural. Así se reafirman la existencia del bosque, sus plantas, animales y ríos, como morada de los ancestros y los seres espirituales. De ahí la fundamental importancia de los bosques más que como territorio, como espacio de vida y de reproducción cultural.
ESTRATEGIA ECONÓMICA ANCESTRAL.
LA CHACRA.
La selva provee a la familia de los recursos necesarios para su alimentación y de su armónica relación con ella depende su sostén diario. Cazan y pescan lo requerido por la familia, sin afectar el equilibrio ecológico. Tampoco hay degradación del suelo por el cultivo extensivo de chacras ni se practica la tala excesiva de árboles maderables.
La agricultura, la recolección de frutas de bosque, la pesca y caza de subsistencia constituye el soporte básico de su actividad económica; sin embargo, es preciso señalar que la economía no se sustenta en el manejo de vienes que implican transacciones monetarias. Un sistema que, aunque ha sido aceptado por la mayoría Sapara, establece una separación en la relación con su mundo espiritual. Lo contrario sucede con la economía ancestral, determinada por la abundancia de la selva a través de la oportunidad que otorga de conseguir buena caza, buena pesca, buena chacra, hecho que tiene que ver fundamentalmente con ese mundo espiritual. La agricultura se basa en el manejo de la chacra de acuerdo con las necesidades de cada familia, completando su dieta balanceada con la caza, pesca y recolección. Antiguamente, el manejo de la horticultura Sapara estuvo básicamente determinado por el cultivo de la yuca y el plátano, sin embargo, en la actualidad, al parecer la influencia kichwa combinada con la aplicación de técnicas propias han dado como resultado el perfeccionamiento y diversificación en la producción de las huertas.
Las mujeres son las encargadas de trabajar la tierra, las madres enseñan a sus hijas a adquirir técnicas y destrezas para este labor, las hijas acompañan diariamente a sus madres a la chacra para ayudar en le trabajo de deshierbe, recolección de frutas, etc.; y a demás poseen una pequeña chacra en donde experimenta las siembra de producto. Anteriormente, dicen los testimonios Sapara contemporáneos las chacras eran muy pequeñas, pero ahora ellos aprendieron a manejar con las técnicas de los kichwa.
En la chacra se cultiva 6 tipos de yuca conocidas como waito, canusara, simbiyu lumu, maki sapa, shiwa lumu, y yuca seca, utilizadas para preparar chicha o para acompañar los alimento. Cultivan además papa silvestre, papa china, camote, caña, frutas como piña, papaya, uvillas, guabas, maní, maíz, fruta de pan, entre otras. La técnica de rosa y quema es la utilizada para la preparación de la tierra.
Primero se limpia el suelo, se rosa las hiervas pequeñas y tumban los árboles grades.
Luego de una semana, cuando los residuos vegetales ya están secos, se prende fuego y ceniza que queda del proceso se convierte en abona para el suelo. Dentro de la chacra se siembran las tierras llamadas buenas. En las tierras con restos de palos se siembra papa china, camote, papa silvestre y caña; los plátanos se siembra en el ultimo espacio que resta, esto es, donde no se ha sembrado la yuca. Las frutas se siembran en las raíces de los árboles tumbados.
Las actividades que efectúan las mujeres en la chacra, incorporan ciertos elementos rituales en cuanto a la siembra, por ejemplo el pintarse con achiote la cara para sembrar la yuca permitirá obtener una buena cosecha. En este escenario, las relaciones sociales se apoyan en los lazos de consanguinidad y de cooperación entre familias, pues si bien una familia es la dueña de la chacra, las actividades de desbroce involucran el trabajo comunitario a través de la minga. Cada año se siembra dos veces en la misma chacra. El periodo de siembra debe coincidir con la luna llena. La recolección de frutas silvestre de palmeras, como el pijuayo y el morete, y de animales pequeños, como larvas de mariposas, gusanos como el shiringa kuru (gusano del caucho), el camaktwa kuru, el tsutsurina y el wawankuru, que se los come crudos y/o cocinados son un complemento valioso para la dieta. El consumir gusanos ha sido una práctica ancestral propia de la nacionalidad.
ARTESANIA:
La producción comercial tiene que ver con la elaboración de artesanías, sigras, corteza de llanchama, hamacas, peines con la corteza de la chambira, y del árbol llamado llanchama, y últimamente mokawas que son vendidas en los mercados de la ciudad, sin embargo, la dificultad de acceder a dichos mercados, debido principalmente a los costos del transporte aéreo, hacen que esta actividad no esté muy desarrollada.
Las mujeres elaboran mucawas (kawshima-en sapara) de todos los tamaños; también tinajas (kaliana) y ollas de barro (uchumanka). El tipo de barro diferencia el producto de conseguir, así, las tinajas y ollas se elaboran con barro que contiene piedras, en tanto que las mukawas se fabrican con un barro fino y liso que le otorga un acabado delicado.
Estas artesanías se pintan con los colores blanco, negro y rojo, extraídas del mismo barro que hay en lomas y riachuelos. Si bien, las mujeres Sapara no se han especializado en la elaboración de artesanías, en la actualidad poseen también las técnicas que han enriquecido su arte tradicional. Las madres enseñan a sus hijas este oficio y, desde lo 12 años, se considera que la mujer está apto para el matrimonio solo si puede trabajar el barro.
LA MUSICA, INCONFUNDIBLE EXPRESIÓN DEL ARTE SAPARA.
La escasa información etnohistórica sobre las manifestaciones musicales Sapara, así como la actual influencia marcada de otros grupos, especialmente Kichwas, que revela su cultura, imponen límites a la investigación de su música tradicional. Sin embargo, se conoce por los relatos de Osculati que los sapara practicaran hasta el siglo XIX grandes celebraciones rituales en la que se distinguían danzas colectivas con significaciones simbólicas acompañadas de manifestaciones musicales consistentes en la ejecución de instrumentos musicales de viento y percusión y la interpretación de cantos ceremoniales.