Saludos.
A partir de hoy y semana tras semana compatiremos un personaje
histórico de quienes en la actualidad nos toca conocer y realizar
relecturas. Estos personajes están recogidas en un obra denominada
Líderes Indígenas de América, gracias a la investigación que levantara
Kintto Lukas, Periodista Uruguayo radicado por muchos años en el país
y que sus acciones muestras mayor identificació n con el movimiento
indígena y luchas populares.
Sería importante poder multiplicar reenviádoles para conocer al menos
una partecita del otro lado de nustra historia. El próximo artículo
versará sobre Caonabo. No se lo pierda.
José M. Atupaña G.
Comunicador Intercultural DINEIB
www.dineib.edu. ec
atuplan1@yahoo. com
LIDERES INDIGENAS DE AMERICA
"Siempre que uno entra en los laberintos de la memoria tiene la
posibilidad de recorrer hechos y miradas que marcaron la vida de otras
épocas, y de todas. Las imágenes surgen entre fogonazos de luz, y de
neblina, son fuego en el silencio del recuerdo, rebeldes entre el día
y la noche, símbolos de lo que vendrá. Venimos del ayer caminando
memorias de rebeldes y rebeldías, volvemos al presente para andar
rincones de la América Latina, fundirnos con su gente y transitar
parte de su vida... quinientos años después... Kintto Lucas Febrero de
1992"
1. El año uno de la era latinoamericana (500 años)
Uno
A 500 años del llamado "descubrimiento de América", el gobierno
español y sus pares latinoamericanos, apoyados por Estados Unidos y
los países de la Comunidad Económica Europea, festejan el gran
aniversario. Sin embargo, no voy a hablar de ese proceso que, iniciado
con la llegada de Cristóbal Colón, llevó a la destrucción de culturas,
a la usurpación de tierras y riquezas, a la explotación y casi
exterminio de los indígenas. Tampoco recordaré que la conquista se
sigue procesando, y que los pueblos latinoamericanos siguen sufriendo
la maldición de las riquezas que aún quedan en estas tierras como
diría Eduardo Galeano. Que tras el oro, el petróleo, el uranio, se
lanzan hambrientas las transnacionales, conquistadoras modernas,
descendientes de aquellos que invadieron estos pagos. No quiero
recordar eso, ni hablar de los intereses del gobierno español y sus
aliados de la OTAN en perpetuar la humillación de nuestro continente
utilizando el aniversario como fachada para transformar a España en
puerta de entrada de los "inversores" de la CEE hacia América Latina,
para lucrar con las privatizaciones. Ni siquiera intentaré rebatir el
significado histórico que dan los historiadores colonizados del
continente al hecho que denominan "encuentro de dos mundos". Prefiero
pensar en el Año Uno. El Año Uno es, nada más ni nada menos, el año
posterior al del V Centenario. Tal vez el año que comencemos a
reconstruir nuestro destino de América Latina, esa gran Patria Grande
pluricultural y multiétnica. Avida de soluciones a sus problemas
sociales y económicos. Ansiosa de libertades y participación. Con la
necesidad imperiosa de transformase en un verdadero nuevo mundo, en el
que la solidaridad, la soberanía, y la participación de los pueblos
sean reales. Para que el año uno sea el comienzo transformador,
debemos comenzar por rescatar el pasado dormido en las bibliotecas, y
contrarrestar una historia resignada de antemano en las escuelas y
liceos. Hay que desenterrar la verdadera historia, liberándola de
estatuas, museos y libros empolvados.
Dos
Hay que reconstruir la creatividad de América Latina, comenzando ser
América Latina, estructurando un nuevo tipo de sociedad, opuesta a la
sociedad capitalista que nos agobia y a la sociedad estalinista que
agobió el Este europeo. La nueva sociedad latinoamericana debe tener
capacidad de hacerse cargo, con su propias fuerzas y sus propios
medios, de una realidad que no es europea ni norteamericana. Una
sociedad capaz de saber con qué elementos está hecho este gran país
que denominamos nuestro continente, y como podrá ir caminando por
ideas, métodos y formas organizativas nacidas de su propia geografía,
sin inventarse fantasías. Para eso habrá que pelear mucho y será
necesario tener una cabeza abierta, capaz de contrarrestar el proyecto
de las clases dominantes que siguen limitando las posibilidades a una
solución de la problemática económica, en la medida que llevan al
continente a ser objeto de políticas ajenas a nuestro ser, como la
privatización, bloqueando así la potencialidad de las mayorías de
constituirse en sujeto político de sus propios intereses. Para
comenzar a construir esa nueva sociedad es necesario que los sectores
revolucionarios, junto a la gente, tropiecen con la historia real,
comprobando que donde se creían predominantes las ideologías
globalizantes o totalizadoras presenciamos la transición hacia el
dominio de otras formas comunicativas, como la cultura en general, el
arte, las religiones, las costumbres, las diversidades, los submundos
y la subjetividad del pensamiento. ¡Cuidado! Esto no significa el fin
de las ideologías, sino un estudio más abierto, menos cuadrado de sus
influencias en la actualidad. La llave del circulo opresor de América
Latina no está solo en la política y la economía, sino también a nivel
subjetivo de la sociedad. Esto obliga a estudiar, resignificar y
aprehender todo lo que represente la cultura latinoamericana -mitos,
creencias, leyendas, la verdadera historia- para que, vinculándola a
un quehacer liberador, se puedan extraer alternativas propias de un
camino en el que -rescatando la vigencia del socialismo como fin- se
tenga en cuenta al ser humano con todas sus potencialidades y
debilidades. Con todos sus mundos, vivencias y creencias. Y así partir
hacia a la construcción de un nuevo ser humano más solidario, más
colectivo, más unido y más respetuoso de las individualidades y las
diversidades. Un ser con una verdadera identidad. Debemos reconfirmar
el espíritu que nos haga saltar de la fatalidad impuesta a la
esperanza cierta, en palabras de Galeano.
Tres
Es necesario realizar una contraconquista y conquistar con el pueblo,
el lugar y el poder donde reside el dominio de la subjetividad, que
señalando como debe ser el nuevo mundo, sabrá decir como debe ser el
nuevo pueblo y cuál es su misión en la dirección de una nueva
sociedad. Hoy más que nunca las fuerzas populares del continente deben
partir de América Latina para llegar a América Latina. Conocer América
Latina y tornarla nuestra, como dice José Martí, es el desafío y el
camino de su liberación. Ese camino, esa salida, requiere de una
amplia participación de todos los oprimidos de esta sociedad. Será
plurinacional (latinoamericana) por popular y diversa, popular y
diversa por democrática, y democrática por su capacidad de
participación desde la base, desde la raíz; en la consolidación de una
sociedad revolucionaria por socialista, socialista por comunitaria, y
comunitaria por el rescate del ser humano en la construcción colectiva
de un poder popular. El destino de cada uno de nuestros países se
juega como nunca antes en el de toda América Latina. El camino a
Nuestra América no es fácil, exige un esfuerzo de imaginación que
sobrepase la sustitución de economicismo estalinista por el
economicismo neoliberal o la adaptación al capitalismo, pintándose la
cara de otro color. Una imaginación necesaria para contrarrestar el
robo de la palabra integración por parte de las clases dominantes, e
impuesto desde los centros de poder del norte. La integración no es de
forma sino de espíritu y propósitos, como decía Bolívar, y está
íntimamente ligada a la construcción de un Nuevo Ser latinoamericano.
Un ser dueño de si mismo, capaz de conducir su propio destino como
señalara Artigas. En el año del V centenario de la conquista, resulta
imprescindible que los pueblos latinoamericanos nos acerquemos más a
nuestra realidad pluricultural, multiétnica y plurinacional,
proyectando el hecho puntual de 1992 hacia una lucha común por la
libertad del continente. Que en el Año Uno de la Era Latinoamericana,
Abya Yala, la tierra en plena madurez, nuestro continente, sea
transformada por la sabiduría; Amaru, la serpiente sagrada, la
resguarde y el Cóndor proteja a sus pueblos. Que en el Año Uno
comience la consolidación de una nueva historia, para que en los
próximos 500 años el festejo pertenezca a los pueblos... Comencemos
caminado la memoria.